miércoles, octubre 11, 2006

Poema 10, por Pablo Neruda



Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

2 comentarios:

Fernando dijo...

Me gustan muchas partes de este poema, como cuando dice: "y como un perro herido..."

Yo he conocido es hora en que te alejas en las tardes, hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas... Y si, hay una mezcla de alegría, nostalgia, melancolía y tristeza... Imagino que te protejo con una mirada tierna para que no tengas frío ni seas herida mientras te vas...

Te amo.

Patita dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.